Pasado

Reflexiones sobre relaciones pasadas, crecimiento personal y la importancia de tener una visión de vida que guíe las decisiones difíciles.

Estos últimos días han sido interesantes. Las dos parejas grandes que he tenido hasta hoy se me han cruzado bastante. ¿Qué podría decir?

De lo único que puedo decir es que no quería que terminaran. Pero no podía evitarlo. No creo que yo haya sido el problema principal, sino la mentalidad del momento. Creo que mucho de lo que diré viene de la forma en la que he construido mis ideas hasta hoy, donde tengo valor de cierta manera que aún no entiendo, de patrones que vi y he intentado eliminar, y aún no sé en qué medida he podido elegir mis ideas, pero creo que he tenido un buen progreso.

He llegado a la conclusión de que en mis dos relaciones el problema aparentemente fui yo: por no poner límites, por no ser empresario, por no considerar a mi pareja, o por no darle su lugar. Pero he aquí donde no comparto la idea. ¿Cómo podría darle a alguien el lugar que esa misma persona no sabe darse, que no ha construido nada, que no tiene una visión de vida más grande y lista para lo que venga? Creo que aún no puedo explicarlo del todo, pero diré cómo creo que terminaron las cosas.

Como persona he trabajado en mí y en lo que quiero para mi futuro, y ambas veces las peleas y pleitos fueron por lo mío: por mi trabajo, mi visión, mi emprendimiento, mi tiempo y mis talentos. El cómo los usaba y para quién era lo que a la persona le pesaba, pues no tenían eso de forma personal y no entendían lo que implicaba.

Diré otra cosa que no es tan popular, pero sí importante. Todo tiene un costo, y una vida grande requiere grandes sacrificios, pruebas y riesgos. Lo que yo tenía en mente era grande, riesgoso, pero entre más avanzaba, más me acercaba. Una posición en la que impactas a miles de personas conlleva una gran responsabilidad, y lo menos que esperaría es que a quien llegue a ese punto le sea fácil. Es necesario que sea difícil, no por el dolor en sí, sino porque se requieren ciertos componentes e ideas para poder mantener esa posición con resultados: ideales, entendimientos, negociaciones, decisiones difíciles, etc. Yo no quiero que me gobierne el primero que llegue, sino quien haya pasado el filtro de muchas de las cosas que exponen esos componentes. Eso era lo que yo estaba construyendo: necesitaba decisiones difíciles, pues si no, ¿cómo iba a aprender? Necesitaba momentos de vida que me enseñaran lo que nadie más me iba a enseñar.

No tengo muchos ejemplos de vida que me pudieran compartir esto, y aunque busqué un poco, nunca vi que me aportaran realmente algo que yo creyera que me serviría. Ese era mi camino, y obviamente me iba a costar. Saber y estar convencido del porqué de mis decisiones era importante, y la visión y el camino que estaba trazando eran de los mejores que podía imaginar: cubrir muchos de los problemas humanos y tener una vida lo más plena y en paz posible. Pero mis parejas no estuvieron al nivel.

Como no había una idea mayor que guiara de forma más clara, lo primero que alguien sugería o veía en redes se tomaba como verdad. Y como todos los que daban ese consejo tenían un estilo de vida normal y limitado respecto a lo que yo quería, pues nunca iba a funcionar. Ahí estaba el problema. Lo mejor que pudieron haber hecho era dejarme mi cancha en esos temas y sentir mi apoyo, pero en sus mentes querían un todo o nada, y no sabían qué era eso. Las quise mucho, sinceramente. Como pareja, intenté cumplir lo más que pude, siempre de forma real, aunque me doliera. En temas de familia y empresa, no —aunque pude haberlo expresado mejor—, la mayor parte de la responsabilidad no era mía, sino de ellas.

Y aunque ahora veo mucho más claro lo que pasó y tengo palabras para explicarlo, no fue hasta que viví todo eso que entendí su valor. Fue una enseñanza invaluable en muchas áreas. Me siento con unas ganas enormes de compartir ese aprendizaje, pero hacerlo con el ejemplo. Me emociona construir algo real, donde cada quien tenga su vida y, desde ahí, hacer que la vida en pareja sea perfecta, saludable, con mecanismos de solución, de diálogo e ideas que solo mantengan la relación lo mejor posible.